El Sevilla ni supo, ni pudo. Es evidente que ganarle al Barcelona es hoy en día misión imposible para todos los equipos de la Liga, incluído el Madrid; no hay más que recordar el 1 a 3 del Bernabéu. Con este equipo o te suena la flauta como le pasó al Getafe, para lo cual hay que tener una suerte que este año no nos es propicia en absoluto o le echas un derroche físico que el Sevilla no tiene desde que se fue Juande Ramos de estos lares, y de eso hace ya unos cuantos años.
Adolece el equipo de apetito. Apetito de ganar, de actitud, de cambiar, de echarle un pulso a la adversidad y romperse las excrecencias con quien sea. Está claro que nuestra guerra no pasa por el Barça. Nuestra guerra hay que lidiarla con los demás equipos, con los llamados de la Liga normal. Ahí es donde hay que dar el callo. Un callo que para nuestra desgracia este año no somos capaces de dar, porque nos han perdido el respeto hasta los equipos medianamente pequeñitos, Sporting, Real Sociedad, Granada, Rayo Vallecano, Levante, etc., etc.
Y cuidadín con el Racing de Santander. Ojalá me equivoque, pero como nos salga otro Sporting -y no duden de que van a luchar como luchan los equipos norteños, dejándose la piel en el campo, algo que a nuestra figuritas no le suele sentar nada bien- vamos a entrar, otra vez, en la UCI, y entrar dos veces en la UCI, es tremendamente preocupante y peligroso.
Es por eso que hoy acuso desde aquí, desde este humilde rincón, a la dirección ejecutiva y a la dirección técnica, porque han perdido totalmente los papeles, el rumbo y algunas cosas más que me callo por decencia. No hay proyecto. El triunfo nos explotó en las manos y en los bolsillos, claro. Aunque hoy en día no haya un duro. Es muy bonito salir en la foto cuando todo va “pera de dulce”, porque lo realmente difícil, como ya dije en su día no es llegar sino mantenerse. Llegar se puede llegar por múltiples factores incluida la suerte. Pero mantenerse, amigos, eso ya es más difícil y no está al alcance de cualquiera.
¿Dónde quedó aquel proyecto de grandeza? Que le expliquen a la afición cuál es el proyecto actual. ¿Traer a gente mediocre, pagándolos a precio de jugador caro o de medio estrella? ¡Por Dios! El fracaso de Monchi de cuatro años para acá, salvo mínimas excepciones, es estrepitoso. Hay quien dice que eso es cuestión de suerte. ¡Ah! Ya. Antes eran méritos. Era buenísimo. Ahora es cuestión de suerte, de mala suerte, claro. ¿Por qué será que me suena esta canción?
Es impresionante como todavía vivimos en la ilusión. Está difícil Europa, decimos. Pero qué Europa ni que niño muerto. En una proyección estadística a falta de 11 partidos, vamos a los 45 puntos, uno menos que la semana pasada. La suerte nuestra es que los tres del furgón de cola, Racing, Sporting y Zaragoza, difícilmente van a sobrepasar la cota de 40 puntos. Si no fuera por esto, un par de deslices más, nos podrían poner los testigos de corbata.
En fin, comprendo que es muy probable que mi discurso de hoy esté dictado por la enorme frustración que siento, pero es que aquí y ahora, el proyecto está jodido, porque no existe tal. Vamos tapando huecos. ¿Es eso un proyecto? Si no tenemos potencial para ser económicamente un equipo grande, ¿por qué no seguimos los ejemplos de Barça y Athletic de Bilbao de explotar la cantera? ¿No tenemos una de las mejores canteras de España? ¿Para qué traemos gente de fuera que nos cuesta un dineral si no mejoran lo que tenemos en casa?
Hace falta alguien que saque lo bueno que tenemos aquí, pero con una política seria y responsable, que cuide, dirija y haga crecer ese potencial. Empecemos desde ahí a trabajar, otra vez, como lo hicieron Alés y Caparrós, con humildad, con dedicación, con sevillismo. Ese era y es el camino. El que nunca debimos dejar en aras de un dinero que luego no sabemos gestionar. Cómo hizo Caparrós en Sevilla y en Bilbao. Sacando una simiente que más tarde o más temprano siempre da frutos. Cada vez que recuerdo la galería de “armarios, troncos y figuritas” que hemos traído del extranjero se me ponen los pelos de punta. Por el contrario, los buenos no sabemos retenerlos. Esta pasada semana he visto a Luis Fabiano en un partido de Copa en Brasil marcando los tres goles de su equipo, el Sao Paulo y a Kerzhakov marcando dos para su equipo el Zenit ruso.
Creo que hace falta un poco de sentido común y menos discursos megalómanos. Ni tenemos el potencial no ya de los supergrandes, sino del Atlético o del Valencia. Hoy más que nunca nos hace falta un proyecto, un proyecto realista, pero ya. Tendremos que salvar esta temporada de la mejor manera, volviendo a los tiempos pretéritos, pero pensando en plan positivo, ya, en la temporada que viene. Y limpiar, una vez más, el redil de papanatas, que otra vez han proliferado como la mala hierba. Supongo que habrán observado ya, que los que salen de aquí con el sello de “no aprovechables”, ejemplos como Armenteros, Lolo, Koné, etc, parece que cuando han salido de aquí, corren y rinden más, parecen otros ¿Qué está pasando dentro de la “casa nostra”, Del Nido? ¿Es que quieres llevarnos otra vez a las sombras del pasado? Espero y confío en que nuestros directivos actúen. Los hechos están avisando y el que avisa no es traidor.
Ojalá volvamos pronto a ese "poco de sentido común". Ese es, al menos, mi deseo. como aficionado, como sevillista roquero viejo y veterano. Un abrazo, amigos. Hasta pronto. Ciao.